Presentación…

Destacado

“Artista aquél que se arriesga a separarse de la orilla y adentrarse en alta mar aun a riesgo de perecer ahogado en su búsqueda.”

Para cualquier compra o encargo déjame un mensaje en cualquiera de mis redes y enseguida te respondo. ¡Un saludo!

Coronado Rey

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Dibujitos del domingo 18

JuanaL

“El entierro de Felipe el Hermoso bajo el agua y autorretrato del artista”
 
Óleo sobre lienzo
 
116x81cm

Versión libre de “El entierro de Felipe el Hermoso” de Francisco Pradilla:

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Dibujitos del domingo 17

Vacaciones en Roma

“Vacaciones en Roma”

Óleo sobre lienzo

100x73cm

Roma2

Pintar lo que me sugiere la imagen… interpretarla libremente… aunque ya todo me aburre… Necesito desentenderme del boceto… Necesito hallar otra manera de pintar ¡URGENTEMENTE!

Coronado Rey

Dibujitos del domingo 16

paisaje con mujer

“Paisaje con mujer”

Óleo sobre lienzo

81 x 60 cm

Técnica: espátula.

 

Es el primer cuadro que pinto meramente con la espátula.

La experiencia no ha podido ser más positiva.

La espátula te permite ser mucho más impulsivo que el pincel.

Continuaré probando.

Coronado Rey

Dibujitos del domingo 15

Norte x Noroeste

Norte x Noroeste (versión libre)
Óleo sobre lienzo
92 x 73 cm

Nnw

Partiendo del fotograma de la famosa película..

Elaborando bocetos hasta obtener la forma deseada..

Los colores surgieron al azar..

Necesito aún poseer el cuadro, que forme un todo compacto..

Un mundo propio..

Continuaré hasta que mis espaldas aguanten..

Coronado Rey

Misterio en alta mar

Calavera

En las profundidades marinas del Caribe, una pareja de oceanógrafos bucea entre arrecifes de coral en busca de nuevas especies.

-¿Te has fijado qué hermosos son? Alguno debe tener miles de años –le dice Martha, la mujer, a su marido Damon a través de la radio subacuática.

-Sí, son increíbles. Fíjate qué tamaño tienen éstos de aquí. ¡Forman un auténtica colonia!

-Y qué colores tienen. Son realmente fabulosos. ¿A qué clase crees que pertenecerán?

-Deben ser del género Lophelia; son los únicos capaces de sobrevivir a una profundidad de más de 3.000 metros.

-Es asombroso cómo la vida se abre camino; apenas llega la luz solar aquí abajo. Damon, ¿no crees que…? ¿Damon? –Martha se sobresalta al perder de vista a su marido-. Damon, te he perdido. ¿Dónde estás? Sigue leyendo

Alicia hipnotizada

Calavera

Inglaterra, 1946

Condado de Sussex

 

En una consulta psiquiátrica, el doctor Morris realiza una sesión de hipnotismo a un paciente, Martin Lockwood, un hombre maduro de ademanes autoritarios.

Martin se halla tumbado en un canapé con los ojos cerrados.

-Bien, señor Lockwood –le dice el doctor, sentado a su lado sobre una silla de esparto-. Ahora sus músculos se hallan completamente relajados y su mente libre de temores, libre de recuerdos. Siéntalos usted… Siéntalos cómo resbalan por su piel y su cuerpo se vacía de ellos. Es usted un hombre nuevo ahora, con una vida nueva por delante. ¿Es capaz de sentirlo?

-Sí, sí.

-Muy bien. Cuando cuente hasta 3 quiero que se imagine a ese hombre nuevo. ¿Ha entendido, señor Lockwood?

-Sí, doctor; creo que sí.

-Concéntrese entonces e imagine: 1… 2… 3. Dígame, Martin: ¿se ve a sí mismo?

-Sí, sí; me veo a mí mismo.

-¿Dónde está? ¿Qué es lo que hace?

-Estoy en mi casa, en mi mansión. Voy atravesando galerías y abriendo una puerta tras otra.

-Eso significa que está usted dispuesto a emprender una nueva vida y dejar atrás el dolor de su pasado. Siga adelante, Lockwood. ¿Qué más ve? Sigue leyendo

El hombre tras las fotografías

Calavera

Bruce y Miranda Smith, una pareja de mediana edad, contemplan su álbum de fotografías en el sofá de su salón.

-Éstas de aquí son de nuestro viaje a Berna –indica el hombre a su mujer señalando un grupo de instantáneas.

-¿Te acuerdas de este día, Bruce? –continúa Miranda sin apartar su mirada del álbum-. No había forma de que te pusieras los esquís.

-¡Jaja, qué graciosa! ¡Mírate tú en ésta! Te quedaste dormida en la terraza del restaurante y cuando volví por ti tenías la nariz como una zanahoria.

-Fue un gran viaje, ¿verdad?

-¡Y que lo digas! ¿Te acuerdas de la cama del hotel cómo chirriaba?

-¡Oh, Bruce, cómo eres! Yo me acuerdo más de los paisajes nevados y del sol de las montañas.

-Como quieras…

Miranda pasa las páginas del álbum.

-¡Mira! Aquí estás tú haciendo ganchillo –dice sin poder ocultar una sonrisa.

-Ése no soy yo.

-¡Claro que eres tú, Bruce! Querías sorprenderme con un jersey de lana que después tuviste que convertir en bufanda porque no te llegaba el tejido para hacerme las mangas.

-El propósito era que no pasases frío y lo conseguí.

-Ya, claro. Tú siempre tienes un pretexto para quedar bien.

-Mira, éstas otras son del día de nuestra boda –continúa Bruce señalando otras fotografías.

-No me digas…

-Mira cuánto pelo tengo ahí. ¿Cuánto tiempo ha pasado ya?

-¿Cómo que cuánto tiempo ha pasado? ¿Es que no lo recuerdas?

-¡Claro que lo recuerdo! Era sólo una broma.

-Cuatro años, Bruce, han pasado cuatro largos años.

-Los mejores cuatro años de mi vida.

-¡Oh, cállate de una vez! Además han sido cinco; he dicho cuatro para ver si de verdad sabías cuánto tiempo había pasado desde el día que nos casamos.

-Ya lo sabía.

-Sí, claro…

-¿Quieres que abra otra botella?

-Como quieras.

Bruce se levanta y se dirige al mueble bar mientras Miranda continúa pasando las páginas del álbum.

-Cariño…

-¿Sí? -responde Bruce tras descorchar el vino.

-¿Te… te habías fijado en este hombre de aquí?

-¿Qué hombre?

-Éste que aparece en las fotografías y que no deja de mirarme. Sigue leyendo