Depresión + Obsesión = Genialidad

¿Quién de ellos eres tú?

El enfermo mental que encuentra su camino en la vida

tiene todos los visos de convertirse en un genio.

¡Ja, ja…! ¡Me encanta usar mis propias citas!

Y es cierto, numerosos ejemplos colman el transcurso de la historia, de personalidades con graves problemas mentales y dificultades para desenvolverse en la Tierra, y que sin embargo encuentran el equilibrio máximo en su campo de acción. Son personas que parecen de otro mundo, nacidas para vivir y desarrollarse en esferas inalcanzables al común de los mortales…

Pero la razón de su éxito profesional no atañe exclusivamente a una inteligencia superior ni a un talento innato. Es cierto que en determinadas esferas somos más lúcidos, sí; pero haciendo un análisis sincero de mi ser, me considero una persona más bien torpe, despistada, incompetente, casi rayana a la estupidez; un manojo de nervios, una calamidad, un ser ridículo y extravagante que a ojos de los demás no pasa de ser un simple bufón sin oficio ni beneficio… entonces, ¿qué hace de nuestro trabajo, arte, obra, algo tan especial y sublime?

Ahí va otra de mis citas como respuesta:

La depresión es la que me empuja al arte y la obsesión la que le da forma.

Sí, amigos; es la obsesión la gran responsable del éxito, de que alcancemos cotas inimaginables, y no el talento en exclusiva. Hallada la materia que suscita su interés, hallado el camino de que hacía mención en el anterior post, el cerebro del enfermo mental discrimina, aparta, rechaza, repudia, desecha como dictador sin escrúpulos todo aquello que no constituye parte esencial de su ambición y se vuelca con inefable afán en el desarrollo de su actividad concreta (llegándose a olvidar incluso de alimentarse!). La obsesión, sí, es la que nos hace volver una y otra vez sobre la materia tratada con renovado ardor hasta desentrañar, destripar, desvelar sus secretos más arcanos, aun a riesgo de sacrificar nuestra propia vida (nuestra vida social, especialmente), con tal de alcanzar la verdad, la belleza, la esencia de las cosas, lo cual nos pone en un plano de acción inalcanzable para el común de los mortales.

Porque, desde aquí os digo, que nadie puede alcanzar tal grado de compromiso. Nadie en su sano juicio estaría dispuesto a sacrificar una vida por una obsesión; nadie que no sufra una enfermedad mental…; nadie, nadie puede compararse a nosotros…

Como veis, no hablo de una inteligencia superior…

Hablo de obsesión

Conocida pues la fórmula Depresión + Obsesión = Genialidad, o expresada de un modo más definido: que el enfermo mental que encuentra su camino en la vida tiene todos los visos de convertirse en un genio, enlazo de nuevo con el objeto de análisis del anterior post, que es labor del enfermo mental concienciarse de este su potencial y comprometerse a transformar sus obsesiones, su energía divina, su clarividencia asombrosa, su extraordinario poder, en algo productivo y provechoso y ponerlo al servicio de la humanidad.

¡Enfermos del mundo, concienciaos! Cuanto más elevado y relevante sea el objeto de vuestra obsesión, mayores beneficios reportará, a vosotros mismos y a la raza humana. No os desentendáis de vuestra función; ¡jugamos un rol fundamental!

Claro que, puesto así, parece algo apasionante, algo excitante, ¿verdad?… Nuestra función… nuestra misión… qué emocionante…; pero no es así; vosotros bien lo sabéis, que esto no es un juego…

Aquéllos que me sigáis el hilo os estaréis preguntado a estas alturas, y con razón:

¿Cómo? ¿Cómo controlo yo mi energía divina y descomunal que en ocasiones se me desborda, para dar siempre lo mejor de mí mismo y no dejarme engañar por el hechizo maníaco-depresivo? ¿Cómo reconduzco constantemente mis obsesiones hacia algo positivo y provechoso que no atormente mi ser a cada instante? ¿Cómo se gobierna este asombroso poder que yo no elegí tener?

¿Acaso soy un superhéroe? ¿Acaso puedo volar cuando me venga en gana?

¡No, no lo eres! Aunque siempre será mejor intentar ser artista, científico o filósofo, que asesino en serie… No olvides que todo está en la mente, y que tu mente, ¡la tuya, ser prodigioso!, no conoce límites… de ti depende convertirte en

superhéroe o en villano

¿Quién de ellos eres tú?

¿Quién de ellos eres tú?

Coronado Bufón

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