¿Heidi borderline?

Help!

¿Era Heidi una borderline o tal vez víctima de una psicosis más aguda? ¿Dormir en las cumbres de los Alpes con el ventanuco abierto realmente le afectó a la mente? ¿O tal vez fuera la estricta dieta a base de queso fundido y cuencos de leche? ¿Viajaba realmente por las nubes o era producto de una fase maníaca que le hacía remontarse más allá del firmamento y volar junto a los pájaros? ¿Y cómo podía pasar a su lado una garza y una cigüeña y seguir sosteniendo que todos los pájaros eran “Pichi”?

¿Cómo no podía distinguir entre un faisán y una gaviota? ¿Era acaso una obsesión compulsiva suya de ver siempre lo que querían ver sus ojos? ¿Y la vez en que los chicos del pueblo se burlaron del trineo de Pedro y Heidi arremetió contra ellos como una hiena enfurecida? ¿Fue aquello una simple rabieta o un brote? ¿Y la vez en que, ya en Frankfurt, despertó en mitad de la noche y salió a la intemperie creyendo oír el silbido del viento en los abetos? ¿Se trataba acaso de un episodio de alucinaciones auditivas que podrían sugerir una esquizofrenia paranoide? ¿Y cómo podía hablarle a los ratones, y vivir empeñada en que una inválida con una enfermedad degenerativa lograría algún día caminar? ¿Era acaso un ejemplo de fe inquebrantable o delirios de una mente enferma?

Y lo cierto es que a la postre Clara se puso en pie y caminó…

¡Pobre Heidi, qué ojos tan tristes te pinté!

Lo siento, pero hoy es sábado y como todos los fines de semana me toca quedarme encerrado en casa mientras me asomo a la ventana y veo a la gente salir y divertirse. Entonces me doy cuenta de que mi vida es un asco, una farsa. De que no tengo vida más allá del arte y nunca la tendré, pero… ése es mi destino, qué le voy a hacer.

Yo nunca podré formar parte del mundo. Nunca podré ser normal ni llevar una vida cotidiana como la del resto, ni relacionarme con nadie de manera natural. A mí me abaten otras inquietudes, otras preocupaciones no comparables a las de la gente, preocupaciones que ni yo mismo entiendo y que no se las podría explicar. Sentimientos muy intensos que me apartan de los demás, que me llevan más allá del horizonte, donde quedó anclada mi mirada y mi pensamiento, y ya nunca, nunca regresará a tierra firme…

Lo siento pero, yo no sé dar palique. No entiendo las conversaciones de la gente, ni qué les motiva. No entiendo que no se preocupen por la muerte aunque sepan que les llegará. Que llegará un día en que nuestra mente dejará de reflexionar. Que mis manos dejarán de crear y de palpar. Que sólo tenemos una vida para encontrar la belleza y que no hay tiempo…

¡Dios! ¡Deberían eliminar los fines de semana del calendario por caridad con los depresivos!

En fin… al menos me queda la web para desahogarme…

El lunes retomo mis filosofías sin falta.

Ennio Morricone – Death Theme

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