Amor imposible

No sé por qué me empeño en gustarle a nadie. Jamás iba alguien a amarme como yo amo. La pasión que yo siento y que hace hervir mi sangre el resto de los mortales no la podría soportar, ni menos aún tratar de comprender…

No sé por qué me empeño en buscar entre mis semejantes a quién dedicarle mis versos, a quien ofrecerle mis obras si yo nací para hacerle el amor a las musas.

Las musas me reclaman para sí. No he de entretener mi trabajo con amores efímeros . Nadie iba nunca a corresponderme de igual forma. Y por el bien del mundo que eso nunca ocurra, o iba éste a dejar de rotar en torno al sol por detenerse a contemplarnos.

¡Desgraciado de mí!

A Dios pongo por testigo, que la mayor condena en este mundo es no ser mediocre…

Musas2

Miguel S. Coronado

(Cualquiera que escuche esto y se le salte el corazón del pecho sabrá de lo que estoy hablando)

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