Dibujitos del domingo 6

Sí, ya sé: aún no es domingo…

Les presento mi nueva obra:

Bodegón con uvas y granadas

Un cuadro de estilo realista, como se puede observar, lo cual se aparta bastante de la línea de mis últimas pinturas. Lo cierto es que la intención era otra bien distinta cuando comencé a pintarlo. Sentía que pintando con la imaginación como base, los cuadros me quedaban algo simples en cuanto a tono y color, así es que me decidí a tomar como referencia una fotografía, esperando poder estirarla y llevarla a sus máximas consecuencias…

Según pintaba, me di cuenta en cambio de que era imposible. De que una vez que se empieza a trabajar con la fotografía como punto de partida, es ya muy difícil apartarse de la realidad.

Ya que lo había comenzado, no quise desechar el cuadro, y lo completé a lo largo de esta semana.

El resultado: un cuadro realista sin mucho misterio.

No me ha resultado tan tedioso como suponía el volver a pintar de la realidad, pero lo cierto es que a la postre se hace algo aburrido y monótono pintar así, sobre todo para quien ha comenzado a atravesar la frontera entre lo real y lo imaginario y sigue la senda marcada por sus impulsos.

El Arte sin duda que debe ir más allá del mero oficio de copiar y mezclar colores, loable, por supuesto, pero carente de misterio. El Arte es el terreno donde la imaginación debe campar a sus anchas. Sin imaginación, la pintura queda en mero oficio, y no puede entenderse el Arte como mero oficio (aunque el oficio esté implícito en él).

Puede llegar a ser bello, hermoso, asombroso, sin duda… pero restringir las posibilidades que ofrece la pintura a esos límites, es quedarse a la orilla de un vastísimo mar.

El artista debe atreverse a forjar su propio camino en busca de su estilo propio. Un camino único, personal, inigualable. Debe arriesgarse a separarse de esa orilla donde caminan las almas conformistas y aventurarse mar adentro en aguas que la mayoría de las veces se hallan revueltas. Sacudidas por los propios temores y obsesiones que a veces hacen zozobrar la nave en la que uno se embarca y ponerle en riesgo de perecer ahogado en su intento.

Y sólo él puede emprender ese camino para lograr aquietar su alma inquieta…

Y todo por alcanzar la belleza…

(No me hagan mucho caso. No son más que los delirios de un loco)

 Coronado Bufón

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