Navidad

Cristo!

Me considero una persona creyente. Aunque en ocasiones me asalte la duda y se tambalee mi fe. Tal vez los que más sufrimos, los que no hayamos amparo en nuestro entorno, necesitemos buscar apoyo en fuerzas que no son de este mundo, que nos den moral y esperanzas para sobrellevar con coraje nuestra cruz y arrostrar nuestra desgracia así como la incomprensión de la gente, igual que le sucedió al Cristo.

Aunque, al contrario que a Él, a nosotros en ocasiones nos invade el rencor y nos rendimos ante la adversidad.

Entonces recapacito, y me pregunto cómo pudo Él tolerar tanto sufrimiento sin rencor, aun cuando sentía perforar sus muñecas y coronar su cabeza de espinas.

Aceptando el hecho de que Jesús existió (al menos como hombre mortal), que predicó su doctrina y que murió crucificado, me pregunto entonces cómo pudo un ser mortal demostrar semejante entereza. ¿Cómo pudo un hombre, un congénere, predicar semejante doctrina en mitad del desierto 2000 años atrás y entregar su vida por ideales tan altruistas?

Algunos replicaréis que era un loco, un enfermo de pasión que promulgaba una doctrina quimérica, un ideal imposible de llevar a la práctica, pues no es compatible con la naturaleza humana amar a sus semejantes hasta el extremo en que Él predicó.

En cambio sí estuvo en la suya morir por los demás…

Luego sí era posible de llevar a cabo… o no para nosotros pero sí para Él.

¿Por qué para Él sí lo era?

¿Quién era Jesucristo entonces? ¿Un loco, un incomprendido? ¿Un adelantado a su época y a todas las épocas, que demostró que el ser humano podía aspirar a amar a su prójimo como a si mismo, y que sufrió la persecución y escarnio de sus coetáneos, o verdaderamente era el Hijo de Dios?

Es cierto, en ocasiones se tambalea mi fe en su persona; pero nunca lo hará en su doctrina.

Tal vez el principal síntoma de mi enfermedad sea tener demasiada fe y creer en lo que para muchos son imposibles, pero me niego a negar una creencia expresada con tanta pureza, tan inspirada, tan perfecta, en la que encuentro más razones para creer que para no creer.

La fe es un atributo del hombre, un sentimiento que eleva mi alma y extrae lo mejor de mí mismo.

Cristo!

 Miguel S. Coronado.

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