La tía Úrsula (relato de terror dialogado)

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(en la consulta, doctor y paciente conversan)

-Uno existe en sí mismo y en los sueños de los demás. Uno es uno y múltiple, lleva varias vidas, ¿comprende?

-No muy bien, doctor Sessemann.

-Como usted acaba de decir, yo soy doctor, doctor especialista en la interpretación de los sueños. Sin embargo, en un sueño de usted podría convertirme en cualquier otro personaje, aunque seguiría siendo yo mismo.

-¿Por ejemplo?

-En un sueño de usted, usted mismo podría convertirme en marinero, o en centurión romano, o en corredor de fondo. Por eso hay días en los que despertamos con una sensación de cansancio abrumadora.

-¿Porque alguien soñó que éramos corredores de fondo? ¡Qué tontería!

-¿No me cree?

-¿Y qué pasaría si alguien soñase con que hemos muerto? ¿Nos moriríamos?

-¿Acaso no sabe que hay gente que fallece durante su sueño? ¿Y la gente que, estando sana, de pronto sufre un infarto?

-No me irá usted a decir que la causa es que alguien soñó con que ellos morían…

-Exactamente eso. Tal es el poder de la mente humana, poder que durante nuestro sueño se desata y multiplica su fuerza hasta límites insospechables. No hay límites para una mente abierta, querido Walter.

(Walter mira escéptico)

-Pero hay un asunto todavía más luctuoso que todo esto, ¿sabe? (prosigue el doctor)

-¿Cuál?

-¿Qué ocurriría si alguien soñase con un fallecido?

-Volvería a la vida, según usted.

-¿Quiere comprobarlo?

-No, no quiero.

-Lo hará, porque ya ha ingerido el narcótico que le he administrado y he vertido en su taza de té sin que se apercibiera.

-¿Cómo dice?

-No trate de levantarse e irse; ya es tarde y no haría más que poner en riesgo su vida.

-Pero, pero…

-Relájese y túmbese.

(Walter obedece sumiso)

-Ahora cierre los ojos y duerma, duérmase, duérmase…

(los párpados caen sobre sus ojos.

Pasado un rato vuelve a abrirlos, algo aturdido)

-¿Dó… dónde estoy?

-No se preocupe, se encuentra a salvo. Dígame, ¿qué ha soñado?

-Pues, ha sido extraño… He tenido un sueño en el que se me aparecía mi tía Úrsula.

-¿Se le aparecía?

-Sí. Mi tía Úrsula falleció hace más de 40 años.

-¿Y cómo era?

-Pues era… era una mujer extraña.

-¿En qué sentido?

-Era reservada y ensimismada, pero al mismo tiempo era excitable e irascible como un demonio. Era una mujer impredecible que infundía intranquilidad y… Un momento, ahora recuerdo lo que pasó. ¡Usted me drogó!

-Digamos que le provoqué el sueño para convencerle de mis teorías.

-¡Le denunciaré a las Autoridades!

-No, no lo creo. No podrá ir a ningún lado.

(intenta ponerse en pie, pero la cabeza le pesa)

-Cuénteme sobre su tía. ¿Se dirigió a usted? ¿Le dijo algo?

-Dijo que me esperaría en la granja. ¿Según usted la he revivido al soñar con ella?

-¿Quiere que vayamos a comprobarlo? Espere, le ayudaré a levantarse.

(Walter no puede negarse.

En coche, atraviesan la campiña hasta una vieja granja abandonada)

-Ya nadie vive aquí, ¿cierto?

-Así es.

-Mire, asómese. ¡Allí está!

-¿Quién?

-Su tía Úrsula.

(se asoman por una ventana del patio trasero. En la penumbra una esbelta silueta con moño se balancea sobre una mecedora)

-No… no puede ser mi tía Úrsula.

-¿Y quién iba a ser si la granja está abandonada?

-No… no lo creo…

-Acéptelo, usted la ha revivido al soñarla.

-No es posible…

-¿Por qué no va a comprobarlo? ¿Por qué no llama a la puerta?

-Por supuesto que llamaré. Llamaré y comprobaré quién hay ahí dentro.

(golpea con los nudillos la puerta. La mujer no se mueve)

-¿Estaba sorda?

-No, ya recuerdo. Hay que tocar la campanilla.

(escruta el umbral hasta dar con un viejo cordón deshilachado. Tira de él)

-¡Mírela! Se está levantando.

(la mujer avanza por la estancia con un candil y abre la puerta)

-T… tía Úrsula.

(su rostro es macilento y sus pupilas dilatadas)

-Soy… soy yo, Walter, tu sobrino.

(ni se inmuta)

-¿Qué… qué la pasa?

-Su tía Úrsula es ahora un ser de ultratumba, un ser ni vivo ni muerto, o ambas cosas a la vez, que vaga errante entre las sombras.

-¿Puede… puede vernos? ¿Puede contactar con nosotros?

-No lo creo. Ella ahora existe en mitad de un mar de sombra y de tiniebla.

(la mujer camina hacia un prado)

-¿Adónde se dirige? (pregunta el doctor)

-Bajo ese roble está enterrado el tío Arthur, su marido.

(la tía Úrsula se arrodilla ante una tumba y se persigna.

A continuación se pone en pie y camina hacia un granero)

-¿Qué hay en el granero? ¿Por qué va allí?

-La pobre se ahorcó allí tras la muerte de su marido.

(el fantasma entra en el granero)

-Su tía quiere regresar al lugar de donde usted la sacó.

-¿Qué lugar?

-La muerte, claro está. ¡Vayamos!

(se detienen ante la entrada del granero)

-Intuye lo que presenciará, ¿verdad?

-Cre… creo que sí.

-Pues prepárese porque no será nada agradable.

(entran y ven a la tía colgar por el cuello de una soga y sacudirse en el aire.

Aun así no logra su propósito)

-¿Qué… qué ocurre? ¿Por qué no muere?

-Tiene que morir por el mismo medio que usted la resucitó.

-¿Cuál?

-Usted ha de soñar que ella muere. Es la única forma de devolverla a la paz eterna de la tumba.

-¿Y cómo hago eso?

-Hágalo, o estará condenada a una existencia lamentable el resto de la eternidad.

(el doctor Sessemann tumba a Walter sobre unas balas de paja)

-Muy bien, ahora cierre los ojos, cierre los ojos…

(los cierra hasta caer dormido.

Comienza un sueño nocturno. Es la feria del pueblo. Los asistentes corren en estampida hacia una noria. Walter corre tras ellos)

-¡Esperad, esperad!

(al llegar a orillas de la noria ésta ya está en marcha. Pasan varias cestillas vacías ante sus ojos. El lugar se ha quedado desierto y silencioso. Walter ve pasar una cestilla en la que monta su tía Úrsula. Se detiene ante él. Walter monta junto a su tía, que ni se inmuta. La cestilla se eleva hasta perderse entre las nubes. Viento nocturno sopla y balancea el habitáculo)

-Lo siento, tía Úrsula. ¡Lo hago por ti!

(Walter se abalanza sobre la mujer y la arroja al vacío. La cestilla desciende y Walter baja a suelo firme. A pocos pasos, una multitud permanece arremolinada en torno al cadáver)

-Ya está, ya la he matado (al doctor Sessemann, quien de pronto aparece a su lado)

-No hable muy alto, recuerde que sigue usted soñando.

(la muchedumbre en torno al cadáver vuelve hacia Walter su mirada torva.

Tía Úrsula se levanta en mitad de los presentes)

-¿Pero qué ha hecho? ¡No la ha matado! Ahora querrá matarle a usted (le asegura el médico)

–¡Pero ella deseaba morir!

–¡Su tía Úrsula resucitada sí, pero no la de su sueño!

-¡Ayúdeme! ¿Qué hago?

-No me pregunte a mí. Yo no soy el doctor Sessemann, soy sólo un personaje de su sueño. Es usted quien me manipula con su mente.

(Walter intenta huir, pero es incapaz de articular sus piernas)

-Son… son mis familiares; les explicaré y me entenderán…

-No son más que personajes de un sueño, ¡de una pesadilla!

-Les… les manipularé con mi mente… Les…

-No puede; está usted demasiado acobardado.

(sus deudos se abalanzan sobre él y le apresan con fuerza.

Walter reconoce a varios de ellos)

-¡Tío Herman! ¡Tía Elizabeth! ¿No me reconocéis? ¡Soy yo, Walter!

(los familiares actúan como autómatas.

La tía Úrsula se allega a su lado y le arrastra hacia el granero)

-Tranquilo, no es más que un sueño (le dice Sessemann).

-¿Qué ocurrirá si yo muero en mi propio sueño? ¡Dígame qué ocurrirá!

-Lo desconozco aún, pero gracias a que usted me incluyó en él podré saberlo. Cuando termine, mi yo real habrá adquirido ese conocimiento.

-¡No, nooo!

(con ayuda de sus parientes, tía Úrsula mete a Walter en el granero, le pasa una soga alrededor del cuello y le ahorca)

-No tenga miedo, Walter. Recuerde que sigue usted soñando.

(Walter se retuerce hasta morir.

En el mundo real, el doctor Sessemann sufre una violenta convulsión. A su lado Walter yace sin vida sobre las balas de paja. Tía Úrsula revivida desciende de donde colgaba y arrastra el cadáver afuera, al que da sepultura en el cementerio familiar. Después regresa a su mecedora.

Sessemann emprende el camino de regreso a la ciudad, dispuesto a perturbar los sueños de otros pacientes)

“¿Y qué pasaría si alguien soñase con que hemos muerto? ¿Nos moriríamos?” (recuerda la conversación que mantuvo con Walter mientras conduce)

“Exactamente. Tal es el poder de la mente humana, poder que durante nuestro sueño se desata y multiplica su capacidad hasta límites insospechables. No hay límites para una mente abierta, querido Walter.”

FIN

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Miguel S. Coronado

¿Qué os ha parecido? ¿Os ha provocado miedo? ¿Sólo un poco? ¿Nada, quizá?

Tranquil@s que no heriréis mis sentimientos. Está escrito en poco más de una hora, sin tener una idea concreta de adónde me llevaría la escritura. Ha sido más bien un ensayo de escritura libre y rápida, directa, en la que he querido evitar acotaciones y descripciones y basar la narración en el puro diálogo para que la lectura fluyese sin obstáculos.

Espero que os haya gustado, o al menos entretenido. La semana que viene colgaré otra muestra.

¡Ah! ¡Y no os olvidéis de echarle un ojo a mi novela!

tito

Disponible en: http://www.sb-ebooks.es/l/titomis-aventuras-comienzan-aqui/

Y ya sabes, si te gustó el relato, comparte!

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5 pensamientos en “La tía Úrsula (relato de terror dialogado)

  1. ¡Qué escrito más brillante! Puedo decir que me encantó, recreé cada momento en mi cabeza con ansias de seguir leyendo para saber cómo se desenvolvía. Excelente trabajo! 🙂

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  2. Pingback: Entrevista del día 29 de marzo de 2.015 | Arte y Locura

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