Niña bonita

 

La pobre de mi niña,
mi niña bonita,
a quien poseía
el embrujo de mi poesía.
A quien colmaba de besos
el arrullo de mis versos
por su cuello terso..
A quien acariciaba con dulzura
la voz íntima de mi pluma,
hasta despojarla
de su resistencia ilusa
la frescura y hermosura
de las licencias
de mi escritura.

Ay, mi niña
mi niña bonita,

a quien arrebataba la razón
el latido de mi pasión.
A quien provocaba el llanto
mi incontenible encanto
y a los ecos de mi tacto
suplicaba conmigo un pacto:
ser por siempre de mis versos
único blanco..

¡Ay, niña bonita!

Niña bonita,
estás perdida.
La no mujer se desvanecía
a los impulsos de mi lírica
y de mi natural cortesía,
y al influjo de mis rimas
de puro goce ardía
cuando a ella
dirigía
el aliento de mi poesía
noche y día.
Inspiración divina:
¡ven a mi encuentro!
que hay un alma
que por mí suspira.

¡Ay,
la pobre de mi niña!
Mi niña bonita
por mi culpa eres ahora
una pervertida,
tú que te creías
de todo adulador protegida.
El enigma de tu corazón
ya no necesita
intérprete ni guía.
La esfinge habló
y reveló su sabiduría.

Niña bonita, mírate:
estás rendida.
El embrujo de mi elegía
te ha hecho mía,
por siempre mía.

Ahora y en tu tumba
y hasta el fin de los días.

Miguel Rey

Anuncios

2 pensamientos en “Niña bonita

Reflexiones

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s