LA CARRERA AL MAR

LA CARRERA AL MAR

La carrera al mar fue su juego favorito durante tres veranos seguidos. Maurizio y Marina eran grandes corredores. Ella era rápida para ser una chica, le ganaba todas las veces. Tal vez porque ya había cumplido los catorce y Maurizio apenas contaba doce. Maurizio, al que todos en Capri llamaban Micio por su temor a las aguas, se frenaba en seco antes de alcanzar la costa. Marina en cambio se zambullía en el agua y, por unos instantes, se perdía de la vista del muchacho. Éste ni siquiera había aprendido a nadar. Aun así, la carrera hasta el mar les divertía mucho más que las canicas, la peonza o las chapas. Fue su juego favorito hasta que pasó lo de la botella. Entonces se acabó el juego. Sigue leyendo

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LA MAJA SE VISTE

LA MAJA SE VISTE

Tras despedirse de los últimos empleados y cerrar las puertas, Martin Sésamo empuñó su linterna y, una noche más, inició su ronda por las salas despobladas del museo.
El recorrido era el mismo que llevaba haciendo durante los últimos doce años, desde que comenzara a trabajar como vigilante del Museo del Prado. Del vestíbulo de la entrada de los Jerónimos se arrastraría hacia la sala 55, la de pintura antigua española; de aquélla pasaría a la 55B, la dedicada a la pintura alemana, y después atravesaría el octógono de esculturas clásicas y recorrería como un autómata el laberinto de salas que abarcan de la 61A a la 67, las de las pinturas negras de Goya y los claroscuros de Rembrandt. Sigue leyendo

COMPAÑERAS

AVISO: ESTE RELATO PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR

COMPAÑERAS

La puerta del aula se abrió de improviso. Un inspector de policía entró en compañía de un agente e interrumpió la clase. Tras compartir unas palabras con la maestra Simmons, se dirigió a los alumnos. Un pupitre vacío auguraba la desgracia.

—Buenos días, chicos. Soy el inspector Charmes. Como muchos de vosotros ya os habréis enterado por las noticias, vuestra compañera Patricia Kimberly se halla en paradero desconocido. Después de las clases, os entrevistaremos uno a uno. No os preocupéis, serán preguntas muy sencillas y sin ninguna presión. No obstante, si alguno de vosotros recordara algo que pudiera ayudar a esclarecer el caso, sería de gran ayuda que nos lo comunicarais. Como os podéis imaginar, su familia está destrozada, como supongo que lo estaréis todos vosotros. —Los rostros llorosos y las miradas perdidas de la mayoría de los alumnos así parecían confirmarlo—. En fin —continuó Charmes—, esperemos que todo se resuelva pronto y de la mejor de las maneras. Sigue leyendo