COMPAÑERAS

AVISO: ESTE RELATO PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR

COMPAÑERAS

La puerta del aula se abrió de improviso. Un inspector de policía entró en compañía de un agente e interrumpió la clase. Tras compartir unas palabras con la maestra Simmons, se dirigió a los alumnos. Un pupitre vacío auguraba la desgracia.

—Buenos días, chicos. Soy el inspector Charmes. Como muchos de vosotros ya os habréis enterado por las noticias, vuestra compañera Patricia Kimberly se halla en paradero desconocido. Después de las clases, os entrevistaremos uno a uno. No os preocupéis, serán preguntas muy sencillas y sin ninguna presión. No obstante, si alguno de vosotros recordara algo que pudiera ayudar a esclarecer el caso, sería de gran ayuda que nos lo comunicarais. Como os podéis imaginar, su familia está destrozada, como supongo que lo estaréis todos vosotros. —Los rostros llorosos y las miradas perdidas de la mayoría de los alumnos así parecían confirmarlo—. En fin —continuó Charmes—, esperemos que todo se resuelva pronto y de la mejor de las maneras. Sigue leyendo

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EL PREMIO (relato dialogado)

el premio

(En casa, ELY ordena su dormitorio con evidentes síntomas de malhumor en compañía de su amiga MAXI. Su marido JUAN entra después)

JUAN: ¿Qué es lo que ha ocurrido, Ely? Me he encontrado con la Remy y me ha preguntado que qué te pasa, que por qué te has ido sin despedirte después de recoger a Guille de la escuela…

ELY: ¡Nada! No ha ocurrido nada.

MAXI: Ocurre que Rodri, el hijo de la Remy, ha ganado el concurso de piano y tu mujer está que se muere de la envidia.

ELY: ¡Cállate! Eso no es cierto…

JUAN: Pero, Ely. ¿Y qué si su hijo toca mejor el piano que el nuestro? Guille hará mejor otras cosas, digo yo…

ELY: ¡Eso es mentira! El hijo de la Remy ha hecho trampas, así que deja ya de defenderle.

JUAN: ¿Te vas a poner así por un simple concurso escolar y poner en riesgo tu amistad con Remy porque su hijo haya ganado y el tuyo no?

ELY: ¡Mi hijo es también el tuyo, Juan! Y te digo que Guille toca mejor el piano que cualquiera de los niños del pueblo. Y si no vas a defenderle ya puedes irte a tomar viento porque para mí es como si no existieras, aunque seas el alcalde.

(desde el dormitorio se escucha a Guille aporrear el piano) Sigue leyendo