Diario de un loco: ¡Apoteosis final!

ballete

¡Desatado, sí!

Desatado de mi conciencia,

libre de hacer cuanto quisiera,

partí a por ella,

a por la bailarina Valeria,

quien a aquellas horas debía ejecutar su danza aérea,

ligera, etérea…

entre las aclamaciones de su público entregado,

¡Aprovecha, aprovecha,

Valeria!

Que éstos serán los últimos aplausos que reciba

tu talento desmesurado.

¡Aprovecha, Valeria,

aprovecha!

Que la música para ti se acaba

y tu cajita ya se cierra. Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 15

Valeria

Ayer la viste caminar, a la bella bailarina,

y seguiste sus pasos por la avenida

hasta el odeón,

preso de tu obsesión…

Ayer la vi y seguí sus pasos hasta el odeón, sí,

es mi obsesión…

Y la vi danzar y deslizarse,

entre notas musicales,

envuelta en su traje de plumas blancas

sobre un escenario ceñido de sombras.

La niña no es una niña…

La niña es una bailarina… Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 14

Calavera

Partiste, sí,

Partí, sí…

Por el bien suyo y el de ella,

partí lejos de Romelia…

¿De qué hubiese servido

quedarme por más tiempo junto a ella?

¿De qué te hubiese servido, sí,

quedarte por más tiempo en la granja

sin tu hermana del alma? Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 13

caballos tormento

Al atardecer siguiente paseaste por la ribera

en compañía de Romelia.

Paseamos por la ribera, sí,

y al llegar a ella se tumbó Romelia

a la sombra de una enredadera.

Posó, sí, para que la retrataras a ella,

a la prima Romelia…

-Mandey, ¿no prefieres que me quite el sombrero? (te preguntó risueña)

-No, así estará bien. No te preocupes, Romelia (respondiste a tu prima bella)

Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 12

angelitoM

Me preocupa Leonora…

Te preocupa Leonora, sí,

Su mirada ausente,

Su mutismo evidente…

Es más grave de lo que tenías en mente.

La situación es más grave, sí,

de lo que tenía en mente,

de lo que yo me imaginaba…

Una fuerza maligna la está abduciendo

y adentrando por senderos tenebrosos,

y si se aparta demasiado de la luz

correrá el riesgo de perderse para siempre. Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 11

scarlett

(Mandey camina por una solitaria llanura hacia la granja.

Una mujer sale a recibirle)

-Madre…

-¿Mandey? ¿Eres tú?

-Madre, he vuelto.

¿Por qué te fuiste, Mandey? ¿Por qué?

Ya lo sabes, Grillo.

Ya sabes que la convivencia con Padre era imposible.

Recuérdamelo, Mandey.

Recuérdamelo una vez más…

Le dije a Padre que quería ser artista,

¿recuerdas, Grillo?

Le dijiste que ibas a ser artista, sí,

que necesitabas serlo.

Necesitaba serlo, sí,

por mi espíritu melancólico y solitario,

por mi sensibilidad desmedida…

Trataste de explicarle a Padre, sí,

que el arrebato artístico fluía por tus venas,

y que habías hallado en el Arte una cura

a tu existencia depresiva. Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 10

rueca

Unas semanas más y se agotará mi dinero.

Mi nuevo estilo putrefacto no gusta a las galerías,

mis cuadros no interesan a nadie…

No interesan a nadie, no, tus cuadros grotescos,

tus retratos macabros…

El camino que me resta hasta perfeccionar mi técnica,

hasta que el óleo fluya de la palma de mi mano

y destile como mi propia sangre,

parece no tener fin…

Parece no tener fin, no,

Y tras cada dificultad sobreviene otra y otra.

Otra y otra, sí, hasta que termino agotado y con la deprimente sensación

de haber perdido mi tiempo… Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 9

pubertad

Han pasado varias semanas…

Han pasado varias semanas, sí.

La Policía estuvo investigando en tu domicilio,

preguntándote acerca de Raquel.

Preguntándome acerca de una joven de rubios cabellos

que fue vista en mi compañía…

en tu compañía, sí…

Les dije que no sabía quién era…

Que no sabía de quién me hablaban.

Les dijiste eso mismo, sí, porque Raquel ya no existía…

Raquel ya no existe, no.

La maté con mis manos

y su recuerdo ya no volverá a atormentarme. Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 8

cisne

Aquella noche soñaste con ella, Mandey.

Soñé con ella, sí, con Raquel, mi musa.

Soñé que mis pasos caminaban por la avenida y creí verla a lo lejos.

Entonces apuré el paso y la detuve, pero al volverse…

¿Qué ocurrió al volverse, Mandey?

Al volverse su rostro era viejo y decrépito.

Viejo y decrépito como el de la vieja ama de Julieta…

¡Mandey, Mandey!

¿Por qué no respondes a mis llamadas?

¿Es que ya no te gusto?

(insistió ella una vez tras otra.

Insistió, sí, y traté de huir…

pero ella me perseguía allí adonde fuese) Sigue leyendo

Diario de un loco: Día 7

Dolores

(Exterior- Avenida)

Recia lluvia.

Esta mañana la estuve esperando frente a la puerta de su colegio.

La estuviste esperando, sí, oculto bajo tu capucha a través de las gotas de agua.

Llevo días haciéndolo, tal vez semanas, furtivo bajo la lluvia…

Entonces la viste salir, ataviada con su uniforme.

La vi salir e ir en mi busca…

“¡Mandey, Mandey! ¿Dónde estás? ¿Por qué no respondes a mis llamadas?”

En mi busca, sí, en mi busca y no encontrarme…

“Raquel, Raquel… Lo siento.”

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