Niña bonita

 

La pobre de mi niña,
mi niña bonita,
a quien poseía
el embrujo de mi poesía.
A quien colmaba de besos
el arrullo de mis versos
por su cuello terso..
A quien acariciaba con dulzura
la voz íntima de mi pluma,
hasta despojarla
de su resistencia ilusa
la frescura y hermosura
de las licencias
de mi escritura.

Ay, mi niña
mi niña bonita, Sigue leyendo