El actor enamorado

Qué triste el día
en que al fin te hacía mía.
Sobre las tablas de un escenario
el milagro sucedía.
Tu preciosa estampa divina
me miraba y sonreía,
y de tu boca
hermosos versos partían
que en mi sedienta alma se hendían
como ansiada agua marina.

El sueño se hacía día.
Bajo una máscara de arcilla
tu alma era al fin mía. Sigue leyendo