Melancolía

 

Aún recuerdo el día
en que me abrazó la melancolía
un susurro, una melodía
a la que mi alma siempre atendía
y que el resto de la gente
no oía.

Un eco oculto, una sinfonía
tristes acordes de despedida
de la que un día fue mi vida,
despiadada armonía
que lo más íntimo de mi corazón atrajo
hacia la torre de un campanario,
triste y solitario,
asilo de mi retiro y de mi llanto
escalones arriba hacia lo alto,
entre nubes de ceniza
y cielos de espanto,
que me separaban del común trato,
de mi fugaz paso,
de la tierra
que un día los hombres hollaron
bajo sus miserables pasos. Sigue leyendo

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