LA RISA

 

LA RISA

La buena surge espontánea,
de manera natural.
Una explosión inesperada,
un tesoro que se abre y se comparte,
que revienta sin más.

A veces la tienes ya al levantar,
aunque tengas que madrugar,
y no desaparece hasta irte a acostar.

Otras, aparece al caminar,
al recordar la brisa
sobre el azul del mar.

La que a mí me gusta
la tienes tú al despertar.

Ahora que me haces falta
no es más que una mueca forzada,
artificial,
que me duele hasta al respirar.

Ahora que me haces falta no aparece
ni aunque la quiera yo provocar.

© Miguel Rey

 

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El actor enamorado

Qué triste el día
en que al fin te hacía mía.
Sobre las tablas de un escenario
el milagro sucedía.
Tu preciosa estampa divina
me miraba y sonreía,
y de tu boca
hermosos versos partían
que en mi sedienta alma se hendían
como ansiada agua marina.

El sueño se hacía día.
Bajo una máscara de arcilla
tu alma era al fin mía. Sigue leyendo

Melancolía

 

Aún recuerdo el día
en que me abrazó la melancolía
un susurro, una melodía
a la que mi alma siempre atendía
y que el resto de la gente
no oía.

Un eco oculto, una sinfonía
tristes acordes de despedida
de la que un día fue mi vida,
despiadada armonía
que lo más íntimo de mi corazón atrajo
hacia la torre de un campanario,
triste y solitario,
asilo de mi retiro y de mi llanto
escalones arriba hacia lo alto,
entre nubes de ceniza
y cielos de espanto,
que me separaban del común trato,
de mi fugaz paso,
de la tierra
que un día los hombres hollaron
bajo sus miserables pasos. Sigue leyendo

Niña bonita

 

La pobre de mi niña,
mi niña bonita,
a quien poseía
el embrujo de mi poesía.
A quien colmaba de besos
el arrullo de mis versos
por su cuello terso..
A quien acariciaba con dulzura
la voz íntima de mi pluma,
hasta despojarla
de su resistencia ilusa
la frescura y hermosura
de las licencias
de mi escritura.

Ay, mi niña
mi niña bonita, Sigue leyendo