Alicia hipnotizada

Calavera

Inglaterra, 1946

Condado de Sussex

 

En una consulta psiquiátrica, el doctor Morris realiza una sesión de hipnotismo a un paciente, Martin Lockwood, un hombre maduro de ademanes autoritarios.

Martin se halla tumbado en un canapé con los ojos cerrados.

-Bien, señor Lockwood –le dice el doctor, sentado a su lado sobre una silla de esparto-. Ahora sus músculos se hallan completamente relajados y su mente libre de temores, libre de recuerdos. Siéntalos usted… Siéntalos cómo resbalan por su piel y su cuerpo se vacía de ellos. Es usted un hombre nuevo ahora, con una vida nueva por delante. ¿Es capaz de sentirlo?

-Sí, sí.

-Muy bien. Cuando cuente hasta 3 quiero que se imagine a ese hombre nuevo. ¿Ha entendido, señor Lockwood?

-Sí, doctor; creo que sí.

-Concéntrese entonces e imagine: 1… 2… 3. Dígame, Martin: ¿se ve a sí mismo?

-Sí, sí; me veo a mí mismo.

-¿Dónde está? ¿Qué es lo que hace?

-Estoy en mi casa, en mi mansión. Voy atravesando galerías y abriendo una puerta tras otra.

-Eso significa que está usted dispuesto a emprender una nueva vida y dejar atrás el dolor de su pasado. Siga adelante, Lockwood. ¿Qué más ve? Sigue leyendo

La Tía Úrsula

Calavera

En una consulta médica, un doctor y su paciente conversan interesadamente:

-Uno existe en sí mismo y en los sueños de los demás. Uno es uno y múltiple, lleva varias vidas, ¿comprende?

-No muy bien, doctor Sessemann.

-Como usted acaba de decir, yo soy doctor, doctor especialista en la rama del sueño. Sin embargo, en un sueño de usted podría convertirme en cualquier otro personaje, aunque seguiría siendo yo mismo.

-¿Por ejemplo?

-En un sueño de usted, usted mismo podría convertirme en marinero, o en centurión romano, o en corredor de fondo. Por eso hay días en los que despertamos con una sensación de cansancio abrumadora.

-¿Porque alguien soñó que nosotros éramos corredores de fondo? ¡Qué tontería!

-¿No me cree?

-¿Y qué ocurriría si alguien soñase con que hemos muerto? ¿Nos moriríamos? Sigue leyendo