El Internado de Saint Martin

Capítulo 1: El nuevo pupilo

El coche, un Citroën del año 35 aún no requisado por los nazis, descendió serpenteando el camino de grava.

-¡Mira! ¿No es eso de allí? –le preguntó la mujer a su marido, quien asintió sin apartar la mirada del volante.

En el asiento trasero, Joan, el hijo adolescente, levantó la mirada y atisbó por la ventanilla con curiosidad. Soberbio tras la sucesión de colinas, el internado de Saint Martin emergió como una mole de piedra caliza en mitad de aquel apartado valle circundado de bosques.
Se trataba de un antiguo monasterio del siglo XII que había pasado a convertirse en un internado para chicos huérfanos tras la invasión nazi de París. Sigue leyendo

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